A MIS PADRES, ENTRENADORES Y DIRIGENTES

Sé lo que todos me quieren, porque cada uno lo demuestra en cada acto, en cada lugar y relación que nos une.  Pero por ese amor que sienten hacia mí y por el que yo siento hacia Uds., quiero que me den la posibilidad de ser libre, de crecer de la manera más pura y desatada de obligaciones que pueda.  Déjenme jugar con la alegría que siento por el sólo hecho de poder participar en algo que me gusta.

No me obliguen a lograr cosas que tal vez sean importantes, pero para otro momento, ya que hoy para mí lo importante es poder ser niño.

Déjenme vivir la edad que tengo, pues sólo pasa una vez por mi  exi­stencia.

No planifiquen tanto mi vida, no se desesperen por mis derrotas y menos aún no se sientan derrotados, pues el dolor que me produce perder, termina cinco segundos después del llanto y ya ni me acuerdo, volviendo a sentir alegría por poder jugar y ser aún un niño.

No busquen el triunfo a través mío, no pretendan hacerme como fueron o no pudieron serlo, no antepongan el logro personal a mi felicidad.

A ustedes Padres en el momento de elegir un Club donde mandarme, pregúntenme si yo me siento a gusto, no si les gusta a ustedes.  Déjenme decidir en esas pequeñas cosas que para mí son hoy tan importantes.  A Usted profesor, prepáreme para que un día además de un buen jugador, sea un hombre de bien. "No quieran que sea un chico Grande, busquen que sea un Gran chico".

Sé lo que sufren en una cancha cuando juego, pero piensen que en ese momento yo soy feliz y por eso no alcanzo a comprender los celos entre los padres, los insultos y la desazón por el triunfo que no llega.  Entiendan que para mí es mucho más importante que el triunfo pasajero, el poder decir después de un encuentro que he cosechado nuevos amigos.

En el deporte como en la vida todo tiene su tiempo, ya llegará aquel en el que yo pueda darles todo lo que ustedes pretenden de mí.

 TU HIJO


 
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