| |
A MODO DE PREGON
...Se me sacudía el alma viendo a aquellos niños pegarse con todo, quejarse por nada. Aquellos no eran dos docenas de niños jugando al fútbol. Era una jauría de perros viejos con aspecto aniñado. Expertos en echar balones fuera. Doctores en perder tiempo. Esos niños están muy enfadados y aburridos. Son los cachorros de esos energúmenos que, afónicos, congestionados, los azuzan desde la banda empujándolos al combate, a anticiparse a la ley del Talión como si la supervivencia de la especie y el honor de la familia estuviesen en juego. Son el pedacito de las entrañas de esas delicadas señoras en traje de chaqueta que ponen en duda a gritos las honorabilidad y las costumbres sexuales del negro, del vecino o de quien se tercie. Son los alumnos de esos maestros en ciencias o artes de las que entienden poco, que desde el fondo impecable de sus Adidas rebuznan a los niños-jugadores que bajen todos. Pero esos chicos... sus hijos, señoras y caballeros, están proyectados para jugar. Para jugar por jugar. Para divertirse jugando. No les anticipen el muermo. No los conviertan en aburridos prematuros, que de eso, con el tiempo, ya se ocupa la empresa. De eso se encargan los malos dirigentes, con sus cortes de mangantes y con los técnicos acomodaticios y serviles que en el mundo han sido, son y, mucho me temo, serán. Pero hasta que les llegue su hora, hagan el favor de tratar mejor a esos chicos.
 |
JOAN MANUEL SERRAT (del libro "Fútbol sin trampa") |
|