Pienso que todos los que trabajamos con chicos, los que tenemos categorías formativas, nos preocupamos por un sin fin de cosas. Por transmitir los gestos técnicos de forma adecuada a su edad y desarrollo, por enseñarles los valores que trae consigo el practicar un deporte y más en este caso de conjunto como es el básquetbol.
Buscamos por todos los medios, ejercicios, técnicas; tomamos cursos, nos escribimos contándonos nuestras experiencias, nuestros triunfos y derrotas; viajamos a diferentes lugares del país con el afán de compartir, socializar, experimentar y tomar saberes de otros entrenadores.
Todo esto lo hacemos con el fin de dar lo mejor a estas personitas a las que estamos formando y a la que queremos como a nuestros hijos y también con el objetivo de superarnos como profesionales y como personas.
|
|
Pero verdaderamente creo que a veces se nos olvida que ellos son todavía muy pequeños y que por lo tanto necesitan de algo que es muy importante, y esto es sentirse queridos, apreciados y valorados por su entrenador.
Sé, por la experiencia recogida hasta el día de la fecha, que aprenden tanto mejor cuando uno es cariñoso y considerado con ellos. Sé, que hay algunos chiquitos que no tienen muchas cualidades deportivas de acuerdo a su experiencia circunstancial en el momento en que ingresan por primera ve a una cancha de básquetbol, es ese el preciso momento en el que empiezan a modificar se memoria motriz, es decir produciendo el tan llamado "aprendizaje motor" lo que como consecuencia produce un cambio de conducta hacia el deporte.
Pero que si se les demuestra que para nosotros son tan importantes como el más apto se van a entregar en un cien por ciento y van a dar lo mejor de sí, y creo que en definitiva eso es lo que perseguimos en estas categorías. No es ganar o perder, sino la entrega, la diversión, el entusiasmo y obviamente la enseñanza y el aprendizaje del básquetbol en toda su dimensión.
Quizás suene algo cursi, pero es una receta mágica. Además trae aparejada otra ventaja: cuando los padres notan este afecto se sienten de otro modo con respecto al entrenador. Creo que están más dispuestos a aceptar nuestras decisiones y mucho menos dispuestos a criticarnos.
Otro ingrediente fundamental, según mi modo de ver las cosas, es el sentido del humor. A todos los niños les encantan las bromas, les gusta contar chistes y que se los cuenten, y les encanta que te rías con ellos.
También el que en algunos momentos juguemos a sus juegos, correrlos y tratar de alcanzarlos en una especie de "mancha improvisada", es de sus preferencias y sirve como ejemplo.
Es importante de vez en cuando, organizar cosas con ellos que estén fuera del ámbito de la clase. Un paseo, un picnic, una ida al cine, festejar el día del niño, padre, madre, familia, primavera, etc., o simplemente salir a correr.
Todo esto crea un lazo especial entre ellos y nosotros, hace nuestro trabajo más agradable, ayuda a moldear sus caracteres, es parte del juego más lindo del mundo, llamado básquetbol. |