| |
Alimentación en niños y adolescentes

Desde el mismo momento que un bebé nace se lo pone al pecho de su madre y, sin que medie aprendizaje alguno, el niño comienza a mamar. Así ingiere el calostro, primer alimento maravilloso, que le aporta a este nuevo ser las proteínas, vitaminas, minerales, y anticuerpos que permiten que se pueda defender de cualquier germen que pueda agredirlo.
A los pocos días bajará la leche, que nunca es mala o poco nutritiva. Es por lejos el mejor alimento para el recién nacido. Para que esto suceda, en los primeros meses de la vida, es necesario que el bebé succione toda vez que lo requiera, sin horarios ni limitaciones Es fundamental una buena alimentación de la mamá, mucha paciencia, y por sobre todo una cuota enorme de AMOR. Ingrediente este fundamental para un buen crecimiento y desarrollo en cualquier etapa de la vida y con el que conviene sazonar a todo alimento que se les provea.
Pero aquí no termina todo sino que hay mucho camino por andar, y somos los adultos los referentes para estos niños que irán creciendo y descubriendo nuevos sabores de nuestras manos. Ustedes se preguntarán porque los involucro tanto. Lo que sucede es que en mi largo andar por estas edades he descubierto, como la mayoría de los pediatras, que cuando preguntamos si los niños comen por ejemplo verduras o pescado, ante la negativa lo que generalmente sucede es que en la casa los adultos tampoco la ingieren. Por lo tanto es difícil que los más pequeños tomen la costumbre.
El comer frente a la televisión es otro inconveniente frecuente. En el año 1996, en una encuesta realizada por el servicio de Nutrición del Hospital de Vicente López, el 50% de los niños de 6 a 12 meses, comían mirando la TV. Y sabemos que luego esta costumbre se prolonga. Lo sabido es también que este “señor”, suele ocupar la cabecera de la mesa y no sólo interfiere en la alimentación, sino que limita el diálogo en la familia. Además de provocar inconvenientes en cuanto a menor ingesta durante las principales comidas, las pantallas (TV, computadora), constituyen un factor causal de obesidad en la infancia y adolescencia dado que estimula el sedentarismo e invita a comer galletitas u otras harinas en una cantidad mayor a la recomendable y fuera del horario adecuado. Este es un problema que viene incrementándose desde hace un tiempo y que a los encargados de la salud nos preocupa cada día más.
¿Desayunas?, es la pregunta clave de toda consulta, y lamentablemente la respuesta que se lleva el premio es NO. ¿Porqué?, “y, no me da el tiempo”. “Lo que pasa que me cae mal, me da náuseas”. Y así nomás parten hacia la escuela, con mas de 8 horas de ayuno. Muchos tienen por lo menos dos horas de clase antes del primer recreo, y otros deben ir a las clases de gimnasia o deporte. Las horas van pasando y el azúcar en la sangre va disminuyendo, elemento necesario para un buen funcionamiento del cerebro y por ende del resto del organismo. Aquí surgen desmayos, dolores de cabeza y dificultad en la concentración, entre otras cosas. Pensar que todo se solucionaría con un vaso de leche, yogurt, jugos de frutas naturales, etc. Me pregunto si a alguno de ustedes se le ocurriría salir a andar en bicicleta con las gomas desinfladas, o arrancar el auto sin combustible. La respuesta es clara, y el desayuno también, es la comida mas importante del día, y siempre hay algo que se pueda comer, o tomar para un mejor rendimiento.
¿Qué nos aportan los alimentos?
Las calorías que nos permite mantener correctamente la temperatura corporal, el crecimiento de los huesos, músculos y otros.
Las proteínas que las hallamos en las carnes, aves, pescado, leche, quesos. Importantes para el crecimiento y desarrollo de la mayoría de las estructuras del organismo, como los músculos, huesos, y anticuerpos. Estos últimos son fundamentales para la defensa ante virus, bacterias, etc.
Las grasas dan energía y transportan vitaminas. Las hallamos en la manteca, aceites, carnes, achuras, yema de huevo. Por su función es necesario ingerirlas, pero no en exceso, ya que si es así pueden surgir problemas de sobrepeso, aumento de las grasas en la sangre, y por ende trastornos cardíacos entre otros.
Los hidratos de carbono Al ingerirlo con los alimentos se acumula como una sustancia llamada glucógeno, la cual ante una actividad física importante disminuye dado que aporta energía en el momento que se necesita. Por esto es importante comer antes y después de hacer gimnasia o deporte para reponerlos.
Las vitaminas. Todas tienen funciones importantísimas. La vitamina A (hígado, lácteos, verduras de hoja verde oscuro otras verduras, frutas amarillas y anaranjadas) es fundamental para la piel, la visión. La B6 (pollo, pescado, banana, carne roja, leche) para el sistema nervioso. La B12 (hígado, carne roja, pescado, huevo, leche) para la formación de glóbulos rojos, la C (cítricos, otras frutas, papa, verduras verde oscuro) para la absorción de hierro, prevenir resfríos, mantener bien los huesos, los dientes y encías. La vitamina D (yema de huevo, manteca crema de leche) aumenta la absorción de calcio por el hueso, si falta se produce el raquitismo. Es importante la exposición al sol para que actúe correctamente, por ello la importancia de las actividades al aire libre.
El Hierro es muy necesario para los glóbulos rojos. En los adolescentes que tienen dietas muchas veces incompletas esta deficiencia es frecuente y produce anemia. Es causa de cansancio, falta de atención, y desgano. El alimento que más la contiene y que mejor es absorbido es la carne de vaca. Se halla también en las verduras verde oscuro, pero hay que agregarle limón para que sea bien utilizado. Las legumbres como la lenteja son también una buena fuente.
Calcio, para la formación de huesos y dientes. Lo hallamos en los lácteos, brócoli espinaca y pescado.
Zinc, su falta produce retraso en el crecimiento, inapetencia, cansancio, retraso del desarrollo sexual. Lo hallamos en los mariscos, carne roja, pollo, ricota, cereales, legumbres secas, huevos.
De todo lo anterior se desprende que la dieta debe ser variada y completa, siendo más importante la calidad de lo que se come y no la cantidad.
Muchos de nuestros niños están mal alimentados a pesar de tener buen peso y en ocasiones sobrepeso u obesidad. Las llamadas comidas chatarra (hamburguesas, papas fritas, chizitos, golosinas, jugos comerciales, gaseosas), aportan las llamadas “calorías vacías”, es decir que no tienen ninguna utilidad, y como en el caso de las gaseosas, cuando son la bebida diaria, no solo disminuyen el apetito por el exceso de azúcar sino que tienen un componente que hace que se pierda calcio con la orina.
Nunca es tarde para mejorar la dieta de lo chicos y de los adolescentes. A pesar que pueda generar discusiones, cuando ellos comprenden que se beneficia su mejor crecimiento y desarrollo, van adoptando otros hábitos.
Todo esto es una tarea nuestra, padres, médicos, educadores, profesores de educación física y entrenadores. Cada uno desde su lugar es importante para que deje de ser un difícil arte el de alimentar niños y adolescentes.
Dra. Mirtha Curi
Médica de niños y adolescentes
|