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GLOSAS
EL Minibásquetbol facilita la adaptación social de los niños. Permite intercambiar experiencias, favorece el autodominio, despierta el espíritu creador y establece niveles de responsabilidad.
Tomando como eje el Minibásquet, se ha estructurado un movimiento mundial cuyo objetivo fundamental es la utilización de esta actividad para la educación de la niñez.
El Minibásquet al armonizar la actividad de los niños con diferentes cualidades y condiciones físicas, promueve la convivencia adecuada en una sociedad libre.
El sólo hecho de lograr la amistad entre niños de diferentes lugares, hacerlos compartir el juego, la casa, los hermanos y la familia toda, justifica el sacrificio y trabajo que tantos dirigentes hacen por el Minibásquet.
El juego es una actividad indispensable y fundamental de la niñez. Es una necesidad. Permitiéndole satisfacer esa necesidad contribuimos a su desarrollo.
El juego es una expresión de la personalidad. Hay en él plasticidad, libertad y ritmo. Brinda recreación y placer. Enseña a convivir.
Decía CARL DIEM. El deporte es siempre un juego y si deja de ser un juego, también deja de ser deporte. El deporte deja de ser tal cuando empieza a ser una cosa sin libertad.
Toda educación debe tender a dar al hombre, tanto en lo físico como en lo espiritual, la libertad. El minibásquet, que es juego y es deporte, contribuye a esa liberación.
Los padres, colocan en nuestras manos, la materia prima más cara del mundo.
No hay obstáculo que no se allane, dificultad que no venza, contraste a que no se sobreponga la fuerza y la continuidad de acción del Hombre perseverante.

EL PORQUÉ DE TANTAS HORAS DEDICADAS AL
XXVI ENCUENTRO ARGENTINO DE MINIBÁSQUETBOL
En el pensamiento de los hombres siempre ronda la idea del futuro, ya sea en el ámbito familiar, laboral y porque no, en el deportivo.
Aquellos que amamos este deporte y disfrutamos cuando comenzamos a picar una naranja, o cuando (tal vez de casualidad) convertimos nuestro primer punto y hasta parecía que tocábamos el cielo con las manos, y aún hoy resuenan en nuestros oídos los gritos de alegría de aquel que hoy llamamos entrenador, los de nuestros viejos que no lo podían creer, y los nuestros?... pero si parece que fue ayer y todavía se lo estamos contando a nuestros amigos.
Lleno de anécdotas y recuerdos están hoy nuestros pensamientos, pero por sobre todo esto, están nuestros antiguos compañeros de equipo y que gracias a Dios muchos de ellos son nuestros amigos. Con los que hemos compartido la alegría de ganar, la bronca de perder y la sonrisa de la “naranja” cuando pasaba por nuestras manos rumbo al cesto.
¿Cuantas ganas no?, nada nos privaba de compartir con nuestros compañeros la inmensa alegría de poder tocar la naranja. Si todavía me acuerdo cuando el entrenador nos dijo por primera vez que nos tocaba ponernos la camiseta del club, nos temblaban hasta los dedos de los pies, el corazón nos palpitaba “a mil por hora” y no había nada que lo pudiera parar, que alto estaba el cesto... pero ese día creo que la podíamos volcar una y mil veces.
Estas emociones solo las viven los que aman y juegan al básquetbol, pero como todo en esta vida, de alguna manera debe comenzar y precisamente este deporte comienza con el Minibásquetbol.
En el participan aquellos que tal vez mañana nos representen en otros países consiguiendo logros para nuestra Argentina, pero para esto, todavía falta mucho tiempo, la realidad de hoy son niños de 7 a 12 años que acarician la naranja con tanto o más amor que nosotros, que sueñan como alguna vez soñamos nosotros, que anhelan compartir con otros niños sus mismas emociones y que habitan todos los rincones de nuestro País.
Hay una forma de que ellos logren este objetivo. el Encuentro Argentino de Minibásquet, donde no hay diferencia de clases, de idiomas, de colores, de ansiedades, de ganas y todo por culpa de la “naranja”.
Para que esto sea una realidad, le “debemos” muchas horas de trabajo a este deporte que tanto bien nos ha hecho, que tantos buenos momentos nos dio, que tantos amigos nos regaló, pero por sobre todas las cosas hay quienes se lo merecen más que nadie. Los chicos.
Y cuando nuestro pensamiento mira al futuro en el ámbito deportivo, en “ellos” están puestos nuestro ojos. Gracias Minibásquetbol, gracias chicos argentinos.
Antonio Soljacic
Presidente Comisión de Minibásquet

SE VIENE OTRA FIESTA
Otra vez la Federación Regional de Básquetbol de Capital Federal tiene la oportunidad de organizar junto a la Asociación Femenina Metropolitana de Básquetbol, el Encuentro Argentino de Minibásquet, este profundo orgullo que se transmite en cada edición, lo que por fortuna se ha transformado en una cita clásica de miles de niños bajo ese lema tan sabio que nos han legado quienes fueron pioneros de la actividad: “Mini es Amistad”.
El primero fue en 1974, pareció entonces una difícil aventura que tuvo cálida respuesta en 24 orgullosas delegaciones que llegaron a la Capital con todo su entusiasmo, con toda la alegría que encierra, la sonrisa y la esperanza de cada niño participante. Ni ellos ni quienes eran dirigentes entonces imaginaron la trascendencia, el crecimiento afortunadamente desmesurado que ha tenido el Encuentro.
Fue creciendo en cada edición (este año se calcula que desfilen unos 18.000 niños deportistas), hasta convertirse en un émbolo de tremendo empuje que requiere permanente atención durante casi todo el año; al día siguiente de culminar uno, comienza el siguiente analizando el resultado, buscando los errores, sugiriendo mejoras, tratando de hacerlo cada vez más cálido, Mejor, más brillante, pero siempre pensando en sus protagonistas, esos niños del País, muchos de los cuáles recorren miles de kilómetros para estar presentes en lo que es la máxima realidad del Mini y una de las principales manifestaciones de la actividad, en el mundo entero.
Somos muchos los que colaboramos para difundir esta idea, esta creciente realidad que tendrá como broche de oro, el acto central a llevarse a cabo el Sábado 9 de Octubre en el ESTADIO MONUMENTAL del ´CLUB ATLÉTICO RIVER PLATE. Estos últimos años hubo sugerencias, hasta críticas. estas serán aceptadas, pero nuestra intención es que se sumen al 26º Encuentro Argentino de Minibásquetbol, que sin bien no será el mejor quizás, por lo menos será cálido, afectivo, pleno de la consideración única que se le deba a cada niño que comienza a transitar el sendero de nuestro deporte y del que esperamos sea un buen exponente y una persona de bien.
Es por todo esto que todos los integrantes de la F. R. B. C. F. colabora con este acontecimiento que año tras año se convierte en el más importante evento basquetbolístico del país.
Entre los días 9 al 12 de Octubre, los niños tienen la oportunidad de convivir en casas de familia, con deportistas de su edad y de otras latitudes, logrando de esta manera concretar otro importante aspecto del mismo: Fomentar el acercamiento, la amistad y el conocimiento entre estos pequeños argentinos, de modo tal de afianzar un auténtico federalismo y las bases de nuestro ser nacional.
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